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sábado, 7 de noviembre de 2015

Mercados públicos...¿en vía de extinción?

Tradición que amenaza la globalización.



La definición formal de mercado, para fines económicos, se refiere al lugar en donde habitualmente se reúnen los compradores y vendedores para efectuar sus operaciones comerciales, en un ambiente físico o virtual.  Sin embargo, la idea general de mercado ha ido unida siempre a la de un lugar geográfico.
Los primeros mercados que aparecieron en la historia de la humanidad tenían al trueque como método de base.






 Con la aparición del dinero, comenzaron a desarrollarse otros códigos de comercio. A su vez, el incremento de la producción generó la aparición de intermediarios entre los productores y los consumidores finales.






  ¿Qué significa “mercado” en México?

 Cuando el proceso cotidiano de comprar y vender se vuelve un deleite para los sentidos, una explosión de colores, el ir y venir de un vibrante y bullicioso enjambre humano que habla, grita, canta y pregona, regatea, ríe... estamos entrando en la magia de una de las instituciones del costumbrismo mexicano más bellas y genuinas que sobrevive gracias a su vitalidad arrolladora, a sus provocativos contenidos de calor humano y a sus posibilidades de comunicación y de convivencia humana: el mercado público.




 Ciertamente, el mercado público es en donde todo se vende y todo se compra, pero... ¡qué mercado!; en ellos, se ameniza el ambiente con música popular proporcionada por cualquiera de los  locatarios y las voces de los compradores, que preguntan, piden, platican con los marchantes que llegan a ser casi amigos.

Antecedentes en México

 La plaza principal de México, que casi corresponde a la actual, se trazó en la época de Moctezuma Ilhuicamina y en ella se estableció el mercado de la ciudad. Conforme fue creciendo la urbe, ese mercado resultó insuficiente, pues su único acceso acuático para introducir mercancías a la isla era un canal, pues la plaza no era ribereña. Cuando los aztecas dominaron Tlatelolco, construyeron allí el mercado principal, ya que contaba con facilidades de comunicación a través de La Lagunilla, especie de caleta o pequeña bahía en la cual cabían varios miles de canoas.  




 También había mercados especializados en ciertos productos, como el de sal en el barrio de Atenantitlan, el de perros para comer en Acolman y los de esclavos en Azcapotzalco y en Iztocan.

 Con la caída de Tenochtitlan, Tlaltelolco perdería la supremacía comercial, y después de la conquista, el primer mercado que se instaló en la ciudad de México fue el tianguis de Juan Velásquez.

 En México, durante el período colonial, la tradición prehispánica de concentrar el intercambio de bienes y servicios en las plazas públicas, se fusionó con la tradición europea de mercado, tal vez desde entonces decir “vamos a la plaza” es sinónimo de “ir al mercado”.

 Con estos antecedentes, comenzaron a surgir las primeras plazas comerciales en forma, como “El Baratillo”, “El Parián”, “El Volador”, el mercado de Santa Catarina, contiguo a una charca de la orilla norte de la capital conocido como “La Lagunilla” (ARIAS: 1998),  o el prodigioso y mayoritariamente indígena barrio de “Tepito”.

 Mención aparte merece el más popular  y emblemático mercado de la ciudad, “La Merced”. Empezó su gran auge como centro introductor y distribuidor mayorista desde la época colonial, pues allí estaban los embarcaderos a donde llegaban las mercancías por la vía fluvial. En la segunda mitad del siglo XIX a causa del triunfo liberal y de la aplicación de la ley Lerdo que estipuló la desamortización de los bienes de la iglesia, el magnífico convento de “La Merced” pasó a manos del ayuntamiento. En esa época la antigua acequia real era prácticamente un mercado ambulante, las autoridades pensando en resolver este difícil problema destruyeron una parte del edificio para crear una plaza que alojara a los comerciantes, así surgió un mercado al aire libre, tiempo después en 1880, se construyó el mercado de “La Merced”, pero su excesivo crecimiento en el siglo XX provocó grandes problemas de salubridad, seguridad y congestionamiento de vehículos. En cuestión de aseo no había mercado que no presentara alguna dejadez casi general; no había lugar para la basura; los pisos en muy pocos casos eran de cemento, no existían lugares para lavado de frutas, verduras y legumbres, la mayoría no contaba con drenaje y agua potable y los servicios sanitarios estaban casi inservibles. Los materiales con los que estaban construidos eran inseguros y de fácil combustibilidad –por ser de madera–. No existió una planeación adecuada sólo para la ubicación de éstos, sino para su construcción y mantenimiento.

Situación actual de los mercados

 Es una realidad que las necesidades de la capital se han ido resolviendo de acuerdo a la demanda nutricional de sus habitantes y también de acuerdo a la exigencia de otros sectores con un mayor poder de adquisición.
Las plazas comerciales que emulan a los gigantescos almacenes "mall", establecidos en Estados Unidos y Canadá, han impuesto en México una nueva cultura comercial y de entretenimiento.  



 En la capital del país se cuenta con aproximadamente 312 mercados públicos, conformados por 69 mil locales comerciales ubicados en un espacio de 600 mil metros cuadrados, que generan empleos directos para más de 70 mil personas y abastecen semanalmente a más de 3 millones de personas.

 En la actualidad los mercados públicos atienden la demanda de productos alimenticios básicos del 22% de la población total de la ciudad de México, lo que representa una significativa disminución, ya que desde su creación –entre los años 50 y 60– satisfacían las necesidades del 90% de los habitantes del Distrito Federal. Esta merma en el porcentaje de abasto, se debe principalmente a la proliferación de grandes cadenas comerciales y de los cerca de mil 650 tianguis y mercados sobre ruedas que acaparan el 19% de la demanda general de alimentos, además de las casi 212 concentraciones de comerciantes informales que surten al 14% de los consumidores.

 Los mercados públicos subsisten gracias a las amas de casa que conservan la tradición de ir a esos establecimientos, en donde se genera un ambiente de familiaridad; sin embargo, es necesario tomar medidas urgentes para que no desaparezcan. Actualmente han caído en un deterioro físico, comercial y normativo, debido a la falta de presupuesto suficiente para sufragar las necesidades de mantenimiento de las instalaciones. Además el gobierno de la ciudad asegura que el financiamiento de los mercados representa un alto costo para el erario público.






 A los problemas de insalubridad y deterioro se añade el incumplimiento del Reglamento de Mercados Públicos y la concesión irregular de áreas comunes en los mismos.
La mayoría de los mercados públicos se construyeron entre los años 40 y 60 del siglo pasado, por lo que su problemática debe ser atendida a la brevedad y el mantenimiento a los mismos tiene que ser permanente, pues las fallas en los circuitos eléctricos, drenaje e infraestructura los hacen muy vulnerables a los siniestros y accidentes como los incendios ocurridos también en La Jamaiquita y San Juan. Además, padecen inseguridad, lo cual los ha dejado cada vez más lejos de la competencia con las grandes cadenas de tiendas de autoservicio que ofrecen estacionamiento y un horario más amplio: los mercados están abiertos desde las 08:00 a las 18:00 horas, aunque no siempre se respetan esos horarios, mientras que los supermercados abren a las 08:00 horas y cierran, en promedio a las 22:00 horas. Además, hay establecimientos que cierran a las 11 de la noche y algunos abren las 24 horas, a pesar de ser más caros.

 Apenas en abril pasado, después de 66 años de haber sido creados, se autorizaron giros nuevos, pero ese es el mayor “favor” que les han hecho a los mercados. Entre esos nuevos giros se encuentran: la venta de celulares y sus accesorios, cámaras fotográficas y café internet.





Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática(INEGI), recabados en los censos económicos de 1988, en la República existían 5 mil 756 supermercados o tiendas de autoservicio, mientras que entre mercados, tianguis y otras concentraciones había cerca de 11 mil 832 bajo el rubro de "comercios de alimentos al por menor".
Para los censos económicos del año 2004 el número de supermercados y tiendas de autoservicio aumentó a 23 mil 183.
Aunque el INEGI carece de datos actualizados sobre el número de mercados, es evidente que el incremento en la presencia de supermercados resta espacio y presencia a los mercados tradicionales.


Entonces ¿desaparecerán?

 En conclusión, la falta de mantenimiento, seguridad y apoyo gubernamental, aunado al aumento de autoservicios y tiendas departamentales, ciertamente amenazan la existencia de los mercados públicos.

 En el consumo de hoy, éste es el diagnóstico de los expertos para nuestros "enfermos" mercados: en México, comenta la antropóloga Guadalupe Rodríguez, los supermercados no han logrado, ni lograrán, desplazar del todo las formas de mercadeo tradicional que distinguen a nuestro país. De manera similar, Felipe Torres Torres afirma que: "A pesar de su disminución real en el abasto, el comercio tradicional siempre cumplirá una función importante en las necesidades básicas". Por último, el pronóstico del doctor Hugo Azpeita es que los mercados: "no desaparecerán porque son indispensables, son un vehículo para el consumo y la distribución de los productos alimenticios y de todo tipo".

 Como locataria de un mercado público de una colonia popular, puedo afirmar que a pesar del descuido por parte de las autoridades, de las limitantes que nos ponen para poder remodelar por nuestra cuenta, de la falta de financiamiento o acceso a créditos, y de encontrarnos rodeados por grandes consorcios mercantiles (Walmart, Sam´s Club, Bodega Aurrera, Suburbia, OXXO), aún contamos con la simpatía de los vecinos, que prefieren el trato cálido y personalizado que sólo su “marchante” puede darle.

 Por lo expuesto, la reflexión no puede brillar por su ausencia. ¿Por qué elegí este tema? Los populares mercados de las colonias están teniendo problemas desde la década de los 80´s. Los candidatos a jefes delegacionales prometen campaña tras campaña poner atención al problema. Se asignan partidas presupuestales que jamás llegan a los mercados, se incrementan las cuotas por uso de suelo y se amenaza con el cobro de la luz y el agua. ¿Saben de dónde partí para empezar a escribir? Hace 14 años, decidí establecerme por mi cuenta, y se me brindó la oportunidad de iniciar como locataria del mercado público 71 Tres Estrellas, en el D.F. Me encontré con falta de higiene, hacinamiento de basura por falta de servicio de recolección, instalaciones eléctricas en mal estado, y el tanque del agua a punto de desplomarse. Hoy día, muchas de estas anomalías se han corregido, pero no por intervención de las autoridades, si no por el esfuerzo en conjunto de los locatarios. Y justo dentro de estos 14 años, nos hemos visto rodeados, literalmente, por establecimientos de autoservicio y tiendas de conveniencia.  Se ha protestado con marchas y escritos por esta situación, sin que hasta la fecha las autoridades correspondientes resuelvan los problemas que amenazan con extinguirnos. Sin embargo, seguimos tratando de brindar al consumidor mercancía de calidad y un excelente trato.
¿Y usted, qué opina? ¿Han cambiado sus preferencias de consumo, del mercado tradicional y la tiendita de la esquina, al supermercado? No estaría de más que se replanteara la situación, y compruebe que regresar a los orígenes y tradiciones tiene su lado amable.

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Fuentes:
- Sistema de Información Cultural, derechos reservados CONACULTA (2009), versión 6.0 beta http://sic.gob.mx/ficha.php?table=gastronomia&table_id=106
- Ahuactzin Larios, Gustavo. (2004). Rehabilitación del mercado Michoacán y su entorno. Recuperado el  6/11/2015, desde Colección de Tesis Digitales Universidad de las Américas Puebla http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lar/ahuactzin_l_g/portada.html
- Aguilar, José Armando. (2006). 18 Consumidor ¿Adiós al mercado tradicional? Recuperado el 6/11/2015, desde PROFECO http://www.profeco.gob.mx/revista/publicaciones/adelantos_06/tianguis_oct06.pdf
- González, Alberto. (2015). Mercados en el olvido... pierden la batalla con tiendas de autoservicio. Consultado el 6/11/2015, desde El Financiero http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/mercados-en-el-olvido-pierden-la-batalla-con-tiendas-de-autoservicio.html

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