La
definición formal de mercado, para fines económicos, se refiere al lugar en
donde habitualmente se reúnen los compradores y vendedores para efectuar sus operaciones comerciales, en un ambiente físico o virtual. Sin embargo, la idea general de mercado ha
ido unida siempre a la de un lugar geográfico.
Los
primeros mercados que aparecieron en la historia de la humanidad tenían al
trueque como método de base.
Con la aparición del dinero, comenzaron a
desarrollarse otros códigos de comercio. A su vez, el incremento de la
producción generó la aparición de intermediarios entre los productores y los
consumidores finales.
¿Qué significa “mercado” en México?
Cuando el proceso cotidiano de comprar y
vender se vuelve un deleite para los sentidos, una explosión de colores, el ir
y venir de un vibrante y bullicioso enjambre humano que habla, grita, canta y
pregona, regatea, ríe... estamos entrando en la magia de una de las
instituciones del costumbrismo mexicano más bellas y genuinas que sobrevive
gracias a su vitalidad arrolladora, a sus provocativos contenidos de calor
humano y a sus posibilidades de comunicación y de convivencia humana: el
mercado público.
Ciertamente, el mercado público es en donde
todo se vende y todo se compra, pero... ¡qué mercado!; en ellos, se ameniza el
ambiente con música popular proporcionada por cualquiera de los locatarios y las voces de los compradores,
que preguntan, piden, platican con los marchantes que llegan a ser casi amigos.
Antecedentes en México
La plaza principal de México, que casi
corresponde a la actual, se trazó en la época de Moctezuma Ilhuicamina y en
ella se estableció el mercado de la ciudad. Conforme fue creciendo la urbe, ese
mercado resultó insuficiente, pues su único acceso acuático para introducir
mercancías a la isla era un canal, pues la plaza no era ribereña. Cuando los
aztecas dominaron Tlatelolco, construyeron allí el mercado principal, ya que
contaba con facilidades de comunicación a través de La Lagunilla, especie de caleta
o pequeña bahía en la cual cabían varios miles de canoas.
También había mercados especializados en
ciertos productos, como el de sal en el barrio de Atenantitlan, el de perros
para comer en Acolman y los de esclavos en Azcapotzalco y en Iztocan.
Con la caída de Tenochtitlan, Tlaltelolco
perdería la supremacía comercial, y después de la conquista, el primer mercado
que se instaló en la ciudad de México fue el tianguis de Juan Velásquez.
En México, durante el período colonial, la
tradición prehispánica de concentrar el intercambio de bienes y servicios en
las plazas públicas, se fusionó con la tradición europea de mercado, tal vez
desde entonces decir “vamos a la plaza” es sinónimo de “ir al mercado”.
Con estos antecedentes, comenzaron a surgir
las primeras plazas comerciales en forma, como “El Baratillo”, “El Parián”, “El
Volador”, el mercado de Santa Catarina, contiguo a una charca de la orilla
norte de la capital conocido como “La Lagunilla” (ARIAS: 1998), o el prodigioso y mayoritariamente indígena
barrio de “Tepito”.
Mención aparte merece el más popular y emblemático mercado de la ciudad, “La
Merced”. Empezó su gran auge como centro introductor y distribuidor mayorista
desde la época colonial, pues allí estaban los embarcaderos a donde llegaban las
mercancías por la vía fluvial. En la segunda mitad del siglo XIX a causa del
triunfo liberal y de la aplicación de la ley Lerdo que estipuló la
desamortización de los bienes de la iglesia, el magnífico convento de “La
Merced” pasó a manos del ayuntamiento. En esa época la antigua acequia real era
prácticamente un mercado ambulante, las autoridades pensando en resolver este
difícil problema destruyeron una parte del edificio para crear una plaza que
alojara a los comerciantes, así surgió un mercado al aire libre, tiempo después
en 1880, se
construyó el mercado de “La Merced”, pero su excesivo crecimiento en el siglo
XX provocó grandes problemas de salubridad, seguridad y congestionamiento de
vehículos. En cuestión de aseo no había mercado que no presentara alguna
dejadez casi general; no había lugar para la basura; los pisos en muy pocos
casos eran de cemento, no existían lugares para lavado de frutas, verduras y
legumbres, la mayoría no contaba con drenaje y agua potable y los servicios
sanitarios estaban casi inservibles. Los materiales con los que estaban
construidos eran inseguros y de fácil combustibilidad –por ser de madera–. No
existió una planeación adecuada sólo para la ubicación de éstos, sino para su
construcción y mantenimiento.
Situación actual de los mercados
Es una realidad que las necesidades de la capital
se han ido resolviendo de acuerdo a la demanda nutricional de sus habitantes y
también de acuerdo a la exigencia de otros sectores con un mayor poder de
adquisición.
Las
plazas comerciales que emulan a los gigantescos almacenes "mall",
establecidos en Estados Unidos y Canadá, han impuesto en México una nueva
cultura comercial y de entretenimiento.
En la capital del país se cuenta con
aproximadamente 312 mercados públicos, conformados por 69 mil locales
comerciales ubicados en un espacio de 600 mil metros cuadrados, que generan
empleos directos para más de 70 mil personas y abastecen semanalmente a más de
3 millones de personas.
En la actualidad los mercados públicos
atienden la demanda de productos alimenticios básicos del 22% de la población
total de la ciudad de México, lo que representa una significativa disminución,
ya que desde su creación –entre los años 50 y 60– satisfacían las necesidades
del 90% de los habitantes del Distrito Federal. Esta merma en el porcentaje de
abasto, se debe principalmente a la proliferación de grandes cadenas
comerciales y de los cerca de mil 650 tianguis y mercados sobre ruedas que
acaparan el 19% de la demanda general de alimentos, además de las
casi 212 concentraciones de comerciantes informales que surten al 14% de los
consumidores.
Los mercados públicos subsisten gracias a las
amas de casa que conservan la tradición de ir a esos establecimientos, en donde
se genera un ambiente de familiaridad; sin embargo, es necesario tomar medidas
urgentes para que no desaparezcan. Actualmente han caído en un deterioro
físico, comercial y normativo, debido a la falta de presupuesto suficiente para
sufragar las necesidades de mantenimiento de las instalaciones. Además el gobierno
de la ciudad asegura que el financiamiento de los mercados representa un alto
costo para el erario público.
A los problemas de insalubridad y deterioro se
añade el incumplimiento del Reglamento de Mercados Públicos y la concesión
irregular de áreas comunes en los mismos.
La
mayoría de los mercados públicos se construyeron entre los años 40 y 60 del
siglo pasado, por lo que su problemática debe ser atendida a la brevedad y el
mantenimiento a los mismos tiene que ser permanente, pues las fallas en los
circuitos eléctricos, drenaje e infraestructura los hacen muy vulnerables a los
siniestros y accidentes como los incendios ocurridos también en La Jamaiquita y
San Juan. Además, padecen inseguridad, lo cual los ha dejado cada vez más lejos
de la competencia con las grandes cadenas de tiendas de autoservicio que
ofrecen estacionamiento y un horario más amplio: los mercados están abiertos
desde las 08:00 a las 18:00 horas, aunque no siempre se respetan esos horarios,
mientras que los supermercados
abren a las 08:00 horas y cierran, en promedio a las 22:00 horas. Además, hay
establecimientos que cierran a las 11 de la noche y algunos abren las 24 horas,
a pesar de ser más caros.
Apenas en abril pasado, después de 66 años de
haber sido creados, se autorizaron giros nuevos, pero ese es el mayor “favor”
que les han hecho a los mercados. Entre esos nuevos giros se encuentran: la
venta de celulares y sus accesorios, cámaras fotográficas y café internet.
Según
datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática(INEGI), recabados
en los censos económicos de 1988, en la República existían 5 mil 756
supermercados o tiendas de autoservicio, mientras que entre mercados, tianguis
y otras concentraciones había cerca de 11 mil 832 bajo el rubro de
"comercios de alimentos al por menor".
Para los
censos económicos del año 2004 el número de supermercados y tiendas de
autoservicio aumentó a 23 mil 183.
Aunque el
INEGI carece de datos actualizados sobre el número de mercados, es evidente que
el incremento en la presencia de supermercados resta espacio y presencia a los
mercados tradicionales.
Entonces ¿desaparecerán?
En conclusión, la falta de mantenimiento,
seguridad y apoyo gubernamental, aunado al aumento de autoservicios y tiendas
departamentales, ciertamente amenazan la existencia de los mercados públicos.
En el consumo de hoy, éste es el diagnóstico
de los expertos para nuestros "enfermos" mercados: en México, comenta
la antropóloga Guadalupe Rodríguez, los supermercados no han logrado, ni
lograrán, desplazar del todo las formas de mercadeo tradicional que distinguen
a nuestro país. De manera similar, Felipe Torres Torres afirma que: "A
pesar de su disminución real en el abasto, el comercio tradicional siempre
cumplirá una función importante en las necesidades básicas". Por último,
el pronóstico del doctor Hugo Azpeita es que los mercados: "no
desaparecerán porque son indispensables, son un vehículo para el consumo y la
distribución de los productos alimenticios y de todo tipo".
Como locataria de un mercado público de una
colonia popular, puedo afirmar que a pesar del descuido por parte de las
autoridades, de las limitantes que nos ponen para poder remodelar por nuestra
cuenta, de la falta de financiamiento o acceso a créditos, y de encontrarnos
rodeados por grandes consorcios mercantiles (Walmart, Sam´s Club, Bodega
Aurrera, Suburbia, OXXO), aún contamos con la simpatía de los vecinos, que
prefieren el trato cálido y personalizado que sólo su “marchante” puede darle.
Por lo expuesto, la reflexión no puede brillar
por su ausencia. ¿Por qué elegí este tema? Los populares mercados de las
colonias están teniendo problemas desde la década de los 80´s. Los candidatos a
jefes delegacionales prometen campaña tras campaña poner atención al problema.
Se asignan partidas presupuestales que jamás llegan a los mercados, se
incrementan las cuotas por uso de suelo y se amenaza con el cobro de la luz y
el agua. ¿Saben de dónde partí para empezar a escribir? Hace 14 años, decidí
establecerme por mi cuenta, y se me brindó la oportunidad de iniciar como
locataria del mercado público 71 Tres Estrellas, en el D.F. Me encontré con
falta de higiene, hacinamiento de basura por falta de servicio de recolección,
instalaciones eléctricas en mal estado, y el tanque del agua a punto de
desplomarse. Hoy día, muchas de estas anomalías se han corregido, pero no por
intervención de las autoridades, si no por el esfuerzo en conjunto de los
locatarios. Y justo dentro de estos 14 años, nos hemos visto rodeados,
literalmente, por establecimientos de autoservicio y tiendas de conveniencia. Se ha protestado con marchas y escritos por
esta situación, sin que hasta la fecha las autoridades correspondientes
resuelvan los problemas que amenazan con extinguirnos. Sin embargo, seguimos
tratando de brindar al consumidor mercancía de calidad y un excelente trato.
¿Y usted,
qué opina? ¿Han cambiado sus preferencias de consumo, del mercado tradicional y
la tiendita de la esquina, al supermercado? No estaría de más que se
replanteara la situación, y compruebe que regresar a los orígenes y tradiciones
tiene su lado amable.
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Fuentes:
- Sistema
de Información Cultural, derechos reservados CONACULTA (2009), versión 6.0 beta
http://sic.gob.mx/ficha.php?table=gastronomia&table_id=106
- Ahuactzin Larios, Gustavo.
(2004). Rehabilitación del mercado Michoacán y su entorno. Recuperado el 6/11/2015, desde Colección de Tesis Digitales
Universidad de las Américas Puebla http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lar/ahuactzin_l_g/portada.html
- Aguilar, José Armando. (2006). 18 Consumidor ¿Adiós
al mercado tradicional? Recuperado el 6/11/2015, desde PROFECO http://www.profeco.gob.mx/revista/publicaciones/adelantos_06/tianguis_oct06.pdf
- González, Alberto. (2015). Mercados en el olvido...
pierden la batalla con tiendas de autoservicio. Consultado el 6/11/2015, desde
El Financiero http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/mercados-en-el-olvido-pierden-la-batalla-con-tiendas-de-autoservicio.html







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