Paulo Freire asegura que estudiar no
es un acto
de consumir ideas, sino de
crearlas y recrearlas. En mi caso
personal, el ser estudiante en línea me ha permitido reafirmar mi capacidad de
autodidacta, a la par de proporcionarme grandes satisfacciones.
Se dice que las TIC´s han transformado nuestra manera de
interactuar, pero lo que más se ha visto beneficiado es el aprendizaje virtual.
Permite estudiar desde la comodidad de la casa o trabajo, pero a la vez,
representa un reto para los llamados “estudiantes en línea”.
La enseñanza a distancia ha atravesado por diferentes
etapas: por correspondencia, multimedia, telemática y por internet. Todas ellos
caracterizadas por la ausencia frente a grupo de un profesor, convirtiendo a la
persona en agente activo de su propio aprendizaje, dejando de ser alumno para
convertirse en estudiante. Asesor y estudiantes se encuentran en espacios
diferentes, por lo que se aprende de forma independiente, aunque existen
diferentes medios de comunicación, la mayoría de diálogo escrito, otros por
audio-llamadas o video-conferencia grupal.
Como estudiante en línea, debes poseer en su mayoría, características
como
-Actitud proactiva.
-Compromiso con tu propio aprendizaje.
-Conciencia de tus actitudes, destrezas, habilidades y
estrategias.
-Actitud para trabajar en entornos colaborativos.
- Metas propias.
- Aprendizaje autónomo y autogestivo.
Entre los retos que nos debemos comprometer a superar, se
incluye:
-Abandonar el aprendizaje dirigido y gestionar por nosotros
mismos los tiempos destinados al aprendizaje, con autocrítica y reflexión.
-Analizar y procesar la información, evitando la
memorización y el copiado.
-Aunque nos encontremos aislados y lejos de los compañeros,
debemos estar en la mejor disposición de trabajar en colaboración.
-Aprender a agendar, planificar y programar las actividades
de la plataforma, para cumplir con los límites de tiempo asignados por el
portal.
-Aumentar las habilidades de lectura y escritura, para
agilizar la comunicación y evitar malos entendidos.
-Convertirte, ante todo, en un “alfabeta digital” que
identifique y conozca las necesidades de información, las fuentes confiables, manejar
los diferentes códigos y saber transmitir o compartir la información encontrada.
Algunas personas consideran que estudiar en línea es fácil y
superfluo, mientras que otras temen iniciar este proyecto por no ser muy
diestras en el uso de las tecnologías. Lo cierto es que ambas posturas
representan los mitos más comunes con los que tiene que lidiar la educación en
línea. No es fácil ni difícil, siempre y
cuando tomes la responsabilidad que implica; y en cuanto al manejo de la
tecnología, una vez que comienzas y te familiarizas con su funcionamiento, te
haces más diestro y adquieres las habilidades necesarias para cumplir con las
tareas asignadas. Y la satisfacción que te proporciona el saberte capaz de
lograrlo, vale la pena.
Fuente:
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-Millán Martínez, S. (2014). ¿Qué es ser un estudiante en línea?