Ya soy oficialmente estudiante de Licenciatura en Administración y Gestión de PyMES.
¡Vamos con todo!
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sábado, 5 de diciembre de 2015
lunes, 30 de noviembre de 2015
Buen resultado
Cerrando el curso propédeutico con un 98.3%. Ahora, sólo en espera de mi carta de aceptación.
A mi parecer, esta etapa estuvo ligera, sin grandes retos o esfuerzos. Me pareció más una carrera de resistencia que de desempeño.
Esperemos que las exigencias aumenten, y que tenga oportunidad de explorar mis verdaderos límites.
A mi parecer, esta etapa estuvo ligera, sin grandes retos o esfuerzos. Me pareció más una carrera de resistencia que de desempeño.
Esperemos que las exigencias aumenten, y que tenga oportunidad de explorar mis verdaderos límites.
jueves, 12 de noviembre de 2015
Inteligencia Artificial (AI). ¿Vamos, o nos lleva?
Voy a intentar hablar de
Inteligencia Artificial. No puedo evitar remontarme a la famosa película
estrenada en el 2001 que aborda precisamente este tema. La AI fue introducida a
la comunidad científica en 1950 por el inglés Alan Turing en su artículo
"Maquinaria Computacional e Inteligencia." Puede definirse como el
medio por el cual las computadoras, los robots y otros dispositivos realizan
tareas que normalmente requieren de la inteligencia humana. Por ejemplo, la
resolución de cierto tipo de problemas, la capacidad de discriminar entre
distintos objetos o el responder a órdenes verbales. La principal fuente en la
que me basé es el texto publicado por Renato
Gómez Herrera en la revista de divulgación científica de la UNAM ¿Cómo ves?
De cierta manera, todos los mortales, sin
importar educación o situación económica, tienen idea de lo que es la
tecnología, los robots y las computadoras. Cierto que de sus albores en los
años cuarenta, cuando se pusieron a funcionar las primeras
computadoras (esos roperos de metal, llenos de bulbos) a los
cuales llamaban “cerebros electrónicos” (sólo podían hacer operaciones matemáticas),
a la fecha, donde la mayoría contamos en nuestras casas con computadoras personales y servicios automatizados que se consideran indispensables, hay un gran avance y evolución.
Es un hecho que los niños de hoy viven en un mundo que, por lo menos en parte, la ciencia ficción imaginó hace más de 50 años.
Gómez Herrera
plantea que la humanidad quisiera crear compañeros a nuestra imagen y semejanza,
que nos sean útiles y podamos interactuar con ellos de una forma cercana, casi
natural.
Esa afirmación llama a la reflexión ¿Interactuar de forma cercana y
casi natural con una máquina? Los humanos están perdiendo la interacción entre
ellos mismo, y hoy día prefieren comunicarse por medio de aparatos que en
persona. Esto no es natural.
Ya no nos interesa ver a la cara al cajero del banco, al expendedor de boletos, al interlocutor. Ahora, las máquinas realizan estas funciones en menos tiempo, con menor costo (gracias a la producción en masa) y con más “eficiencia”.
Ya no nos interesa ver a la cara al cajero del banco, al expendedor de boletos, al interlocutor. Ahora, las máquinas realizan estas funciones en menos tiempo, con menor costo (gracias a la producción en masa) y con más “eficiencia”.
Sin embargo, el humano aspira a más. El avance en la investigación de las redes neuronales va ganando terreno: La poderosa computadora Deep Blue puede vencer a cualquier jugador de ajedrez. Y no sólo tiene gran cantidad de jugadas programadas, sino que aprende de su adversario, por lo que se va volviendo capaz de adelantarse a las decisiones de su enemigo y hundir sus estrategias antes de que prosperen. No sé ustedes, pero a mí, eso no me hace nada de gracia. Es triste notar que ahora hay teléfonos y dispositivos que son más “inteligentes” que su poseedor. Y aun así, se espera que en poco tiempo, imitando el funcionamiento de nuestro cerebro, las computadoras ya no tendrán un gran procesador, si no miles (y más adelante millones) de pequeños procesadores totalmente interconectados entre sí, lo que permitirá la maravillosa capacidad de aprender a través de experiencias recogidas por los “sentidos” de la máquina (cámaras de video, micrófonos, etcétera).
Aterrador, ya que hay que considerar la posibilidad de que la AI se vuelva en contra de sus “creadores”. Un grupo de científicos y expertos del mundo de la tecnología crearon en conjunto una misiva para que personas comunes y corrientes tengamos una mayor atención ante la maravilla que parece la inteligencia artificial. Dicho grupo, entre los que se encuentra nada menos que Stephen Hawking,
Elon Musk y Verno Vinge, entre varios otros destacados expertos en ciencia y tecnología, presentó la misiva bajo el nombre Research Priorities for Robust and Beneficial Artificial Intelligence: an Open Letter (Carta Abierta: Prioridades de Investigación para una Inteligencia Artificial fuerte y beneficiosas). El escrito toma en cuenta décadas de investigación sobre inteligencia artificial, y entre las principales advertencias se habla de la posibilidad de que en un ambiente no controlado en forma adecuada, los sistemas de inteligencia artificial podrían tener comportamientos no deseados e incluso dañinos. ¿Quién asegura que el desarrollo de computadoras y robots más inteligentes que las personas no les haga perder sus empleos? ¿O la sensibilidad y emociones que se experimentan al interactuar con nuestros semejantes? No por accidente ése es uno de los sueños –y las pesadillas– representadas en la ciencia ficción. Pero muchas veces esa literatura no ha sido más que una ventana al porvenir.
Como todo en esta vida, el tema tiene sus pros y sus contras. No se puede negar que la tecnología puede hacernos la vida más fácil y placentera, siempre y cuando la utilicemos como herramienta y no dependamos totalmente de ella.
¿Por qué elegí este tema? Desde que me inicié en la lectura, me apasionaron los temas de ciencia ficción de Julio Verne, Isaac Asimov, Richard Matheson o Phillip K. Dick,
donde los autores nos adentran a un mundo en el que los adelantos tecnológicos ponen a los humanos en la disyuntiva de su propia destrucción o su perfecta evolución. Y el ser testigo de los saltos espectaculares que está dando la tecnología, me vuelve más crítica y cauta al respecto. ¿Saben de dónde partí para empezar a escribir? Cuando la computación alcanzó su “boom”, me negaba categóricamente a adoptar su uso, y exigí a mis hijas a que limitaran su uso y se auxiliaran de los libros físicos. Consideré bastante el uso del teléfono móvil, y prefiero aun hacer trabajos manuales a adquirir máquinas como agendas electrónicas, aspiradoras o inclusive, secadoras de cabello. Sigo teniendo reservas respecto al uso de dispositivos, principalmente si son móviles, y creo firmemente que a la larga, nos van a ocasionar más mal que bien. Por mi parte, jamás permitiré que una máquina sea más hábil o inteligente que yo.
No esta de más que en algún momento, tal vez cuando más maravillados esten por los adelantos tecnológicos, se preguntaran: Los robots o las máquinas, ¿podrían volverse nuestros enemigos?
FUENTES:
-Gómez Herrera, Renato. (2015).
La inteligencia artificial ¿hacia dónde nos lleva? UNAM. Consultado el 12 de
noviembre de 2015, desde http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/2/la-inteligencia-artificial-hacia-donde-nos-lleva
-ITAM. (1987).
Breve historia de la Inteligencia Artificial. Consultado el 12 de noviembre de
2015, desde http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/estudio10/sec_16.html
-Carreño
Figueroas, José. (2015). Temen a la Inteligencia
Artificial. Excélsior. Consultado el 12
de noviembre de 2015 desde http://www.excelsior.com.mx/global/2015/06/22/1030673
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